ECLIPSE de sol 99

una aventura astronomica



11. Agosto 1999

de Sebastian Deiries

En la tarde del 10 Agosto 1999 decidí salir de la región de Munich hacia el este con unos amigos del Observatorio Publico porque los prognósticos del tiempo eran malos. Esa decisión la tomamos sólo en el último minuto. Antes queríamos ir hasta Saarbrücke, es decir en direción al oeste, pero la imagen del sátelite Metosat mostraba  muchas nubes en el oeste y por eso había poca esperanza para encontrar cielos claros allí.

Primero quería ir con dos amigos que se llaman Josef y Silke. Queríamos encontrarnos en la estacíon del limite en Salzburgo. Pero acá me encontré con otros amigos del Observatorio Público: Friedhelm, Johannes, Ben y Boris. Josef y Silke no venieron. Pues seguimos más al este.

A las 3 de la tarde, cuando ibamos en la autopista, cayó mucha lluvia, es decir empezó a llover a cántaros. Solo en el oeste veiamos algo de cielo azul porque habia Föhn, un viento seco famoso en Baviera. La autopista se perdía en la neblina de la lluvia. De repente, mágicamente, apareció en el horizonte el cierro Zugspitze, que entonces se encontró al lado de una región lluviosa. Se separó de las nubes y brilló sobre  el fondo del cielo azul oscuro. Con esa vista maravillosa era dificil seguir, porque los ojos estaban atraidos por esa impresionante apareción.

Casi nos perdimos en la autopista, pero como de milagro nos encontramos otra vez en un aparcamiento cerca de Viena. Allí otros amigos nos esperaban para ir al Burgenland en Austria.

El tiempo bueno nos siguió y la lluvia desapareció. Al sur de Viena vimos el sol desapareciendo en el horizonte dentro de unos restos fantasticos de nubes. Sobre Hungría paraban dos columnas de un arco iris rojo. Entonces decidimos ir a un restaurante para cenar y disfrutar de la cocina austriáca. Después acordamos salir esa misma noche hasta Hungría para evitar una cola en la aduana la mañana siguiente.

En Hungría nos saludaba un cielo estrellado. A la una de la mañana llegamos a un lugar para dormir. Ese lugar era un bosque cerca de la calle con muchos mosquitos. Un participante se enojó profundamente porque hubo un ataque fuerte de los mosquitos. Yo me metí en mi carpa y los otros durmieron en los coches con las ventanas cerradas.

Después de un sueño intranquilo, una lluvia fuerte nos despertó. Eso fue como un despertador. Sin desayunar salimos a las siete, pero adónde? Todo el país aparecía nublado y Hungría normalmente seco y soleado, se alegró de los aguaceros frescos. Finalmente vimos un hoyo en las nubes en el noreste y fuimos en direción al lago Balatón. En el noroeste de ese lago gigante descubrimos, en las colinas, un sitio bonito con vistas a casi todos los lados.

Pero después de una hora llegaron muchas nubes allí del oeste. Por eso seguimos adelante, a lo largo de la orilla norte del lago Balatón más hacia el centro de Hungra, a su plano bajo famoso y amoroso. A 30 kilometros en el noroeste del lago Balatón paramos cerca de la linea central del eclipse porque dentro de 10 minutos la luna tendría su primer contacto con el sol es decir, que en ese momento comenció el eclispe parcial, un evento que sólo se podía ver con lentes especiales. Allí también habia muchas nubes fluidas y una nube estrata como una lengua grande.

LA LUNA COME UNA PRIMERA PARTE DEL SOL

Entonces la intranquilidad desapareció y decidimos permanecer allí. Había un camino de campo donde todavía habían tres grupos más de observantes del eclipse. Pero cada grupo astaba a una distancia de 100 metros del otro. Cerca de los coches pusimos nuestros colchones de camping. Además usamos binoculares y anteojos protectores. Con esos instrumentos observamos el sol y su decreciendo lento. Y efectivamente  en ese momento el sol perdió su primera parte como una bocada. Unas pequeñas nubes fluidas cubrieron el 50-60% del cielo. La tensión crecía y la alegría previa a un evento muy bello también. Los ojos de los participantes brilleron y el entusiasmo hízo olvidar todo el cansancio generado por viaje largo

Calmar nervios – Cabriolas de las nubes

Hacía más frío. Entretanto casi el 70% del sol había desaparecido detrás del disco de la luna y la luz tenía un color más gris. Las exclamaciones de sopresa eran más “ardientes”.-

Las nubes se hicieron menos gordos, ya el 50% del cielo estaba nublado. Las nubes fluidas tenían menos fuerza, porque la luz del sol decresció. Esas nublitas nadaban en el cielo cada vez mas transparentes y llanos. Pero cuando solo faltaban 10 minutos hasta la totalidad, una nube estrada se movió como una lengua espantosa hacía nuestra región. Llamamos a esa nube: „la tabla de lavar“. También una nube fluida de repente amenazó nuestra vista al cielo flotando en direción al sol. ¿Permanescar o huir? En el último momento fuimos al coche y yo grité „¡a la dirección falsa!“ .

Sinfonía dramática de luces y colores

Desde un rato mi videocámera que tenía que grabar el eclipse, se encontraba sola y lejos de nosotros, pero funcionaba correctamente. En tales situaciones todas las máquinas técnicas para grabar o documentar molestan. Además lo iba a que pasar en los próximos momentos solamente sería perceptible con la experiencia propria y no podría ser fotografiado. También ésas palabras sólo pueden mostrar el entusiasmo que me sobrecogió en los minutos siguientes muy fuerte, pero no pueden reflejar la realidad.

Saltamos del coche, yo corrí solo campo adentro. En ese momento el sol fue una hoz delgadisima. Hizo una luz pálida en el plano, a pesar de que todas las nubes generaron sombras muy nítidas en el suelo. Corriendo traté de escapar de una nube, que se movía cerca del sol, pero la nube creció y se amplió. Fue una competición con los elementos arriba. Los otros aficionados se distribueron en su manera lejos de mí. Cada uno vivió (experimentó) su eclipse propio. De repente la hoz se derretió durante pocos momentos.

Entonces ardió el último punto de luz sobre nosotros, muriendo y rojizo envuelto con el brillo del anillo del diamante. ¡Qué instante significativo cuando la luz se retira!

Comenzó el drama. Colores increibles resucitaron en el horizonte, mientras que aqui en el centro se desarolló mas y mas la oscuridad. ¡Un cielo azul oscuro profundo! El sol ahora pasando detrás una nube mostró llamitas de los protuperances. Sin aliento me tiré al campo y miré, a traves de mis binoculares, la vista mágica.

Pedazos de nubes como humo avanzaron a hurtillas, puntos rojos resplandecieron alrededor del sol, comiencos de la corona era latiendo a traves de la nube. Incluso esta nube tenia su ventaja, porque el espectador no solo se dedicó al sol que era cambiado como en un somnio, sino también fijó sus ojos por momentos en el escenario conmovedor en los alrededores hasta horizontes lejanas.

Es muy dificil recobrar palabras para la seria rapida del milagro en el cielo que entonces  se demostró. Otra vez miré a todos los lados: Venus se encendió en el cielo azul-negro.

Y acá, ¡qué milagro! El horizonte era de color naranja oscuro intenso. Había unas nubes fluidas distantes que lo dominaron irrealmente y con majestad. ¿Era un sueno? ¡Qué atmósfera tan fabulosa!. Una expresión del cielo antes nunca visto.

La pureza de las apareciones era inmensa. Me hacía una intuición muy fuerte, es decir esa luz despertó en mí una especie de devoción. Me ví en el centro del milagro de una música, inaudible para las oídos, que se expresó en iluminaciones extensas y que  varió en tonos cambiantes transitando sobre todo el país.

No me sentía ni en la tierra ni en el día, sino en una esfera elevada en medio de las nubes, recogido de la gravidad de la tierra deslizándome en tintes de colores oscuros e intensos que no se pueden describir. 

Pues la corona se incendió completamente, porque los ultimos velos se fueron. De lejo sonó júbilo de muchas bocas. Me quedó sin habla de esta belleza. ¿Eran secundos? Me apareció que recibí tantas vivencias que uno solamente puede vivir en muchas horas.

Mi sentimiento fue conmoción y agradecimiento. Gracias a El que completó la naturaleza tan maravillosa, como ahora todos reconocieron.

Los filamentos de la corona exhalieron del sol colorado con un poco amarillo y torcido hasta una distancia 2 o 3 veces el diametro del sol. Un momento el limite era sobrepasado: el limite de este, que un ser terrestre puede mirar.

Todavía una luz se incendió al borde del sol. No obstante con mi binocular yo ví ese anillo de luz florescido en torno al sol. Un cono de luz increiblemente gigante vinó del horizonte hacía nosotros y nos agarró. La corona aún se la vió. Entonces el disco del sol apareció especialmente negro en la luz del cielo que en ese momento creció más azul. ¡Qué corriente de luz fantasica se derramó sobre los observantes un poco mas tarde!

Después la luz de sueno se perdió en el horizonte y volvieron los colores más conocidos.

El milagro desapareció y un poco más tarde el mundo estaba casi como antes. La totalidad todo había desaparecido como una fantasmagoría. Pero después de esa vista en el interior de nosotros algo hirvió a borbotones como un vulcán.

Respuesta a la lengua impresionante de la naturaleza

Nos encontramos en el lugar de antes. En las caras se pudo ver una soprensa perpleja. La gente solamente habló palabras entrecortadas. Aclamaciones como: „¡Increíble!.... ¡espléndido!... ¿has visto este? ...  etc.

La totalidad del aconteciemento fue corto medido en tiempo físico, 2 minutos y medio, pero no obstante lleno de experiencias intensas. Un estímulo para vivir más presente otros momentos de la vida. El drama del cielo casi era listo: el hoz del sol crescio y después una hora la estrella del mediodia era reconstruido. Todo el suceso nos mostró nuestra relación profunda con el cosmos.

Todavía muchos horas después me sentía afectado de ese conmoción y del remolino de los aconteciementos de esta sinfonía seria de luz. La mirada comenzó reflectarse hacía dentro. Esta experienca ha tocado estratos profundos de la existencia. ¿Y no es que ella nos da la ocasión para cambiar mucho al mejor?  Para mí una vivencia asi no es una embriaguez o un éxtasis, ni sólo un deleitar en lo bello, sino una afluencia de energia, que tiene más duración que sólo esos momentos intensos, si no quiere esfumarse sin sentido. Si tiene un efecto que hace sentido se puede mostar si hacemos después nuestro trabajo acostumbrado con más alegría también en momenos menos agradables. --

Una gran ave perdió su altura durante el eclipse, porque faltaron los vientos térmicos y ella se enterizó cerca de nosotros. 

Todavía el plano tenía esa luz gris, pero despacio el día ganó su iluminación conocida. Todas las nubes eran desaperecidos, porque en total había menos radiación de sol las 2 horas pasadas. Más tarde despacio se desarollaron de nuevo unas nubes pequeñas.

En el mobíl (celular) escuchamos, que también en Munich había habido agujeros en las nubes para ver el eclipse, pero no nos arrepentimos de nuestra viaje a la Hungría tan símpatica.